
Es necesario utilizar un queso semigraso. Se ralla por la parte gruesa de un rallador y se pone sobre un papel de horno que habremos puesto encima de una bandeja. En este caso yo utilicé la mitad de un sobre de 4 quesos de esos que se venden habitualmente en los supermercados. Me apetecía que tuviesen un tono de color para utilizar como complemento en un plato especial.
Posteriormente se pone por encima, otro papel de horno.
Finalmente se pone por encima de lo anterior, otra bandeja de horno y se presiona. Se meten las dos bandejas juntas en el horno durante unos 8 o 10 minutos (dependiendo del horno) a una temperatura aproximada a 180º.
Cuando se retira del horno y se retiran las bandejas y los papeles, nos quedará una unica pieza. Mientras está templado es mucho más fácil de manipular, así que será el momento de cortarlo y darle la forma que queramos. Cuando se enfríe queda crujiente y por tanto se romperá si queremos darle otra forma.
Es muy fácil de hacer, no lleva nada de tiempo y es un toque espectacular para un plato con el que queramos sorprender.Si jugamos con la imaginación, podemos darle la forma de cañitas y rellenarlos con queso cremoso, verdura o cualquier otro relleno que se nos ocurra.
Hoy es la primera vez que lo he hecho, así que pensaré en ello y quizás en otro momento los utilice como algo más que un adorno de un plato principal.

















Es un plato estupendo para cuando se tienen invitados porque (salvo las setas que las hice en el momento) lo tenía hecho y en la nevera desde la tarde anterior. La receta está 




