Con el tiempo nos hemos ido descansando en esta costumbre, es tan fácil ir al súper y coger lo que nos apetezca de la estantería...
Sin embargo estamos volviendo a la elaboración artesanal de nuestras propias conservas. Yo he hecho muuuchísimas conservas de todo tipo, me pasaba el verano envasando salsa de tomate, mermeladas, pimientos, todo aquello que se encuentra a estupendo precio y en grandes cantidades en la época de la recolección veraniega.
Ahora, hago menos, pero aún así, sigo haciendo, no sólo me encanta hacer conservas, sino que ver los frascos en mi despensa con la etiquetita artesanal salida de mis propias manos, me cautiva. También me gusta tenerlas porque me parece un detalle maravilloso para regalar. Una conserva hecha en casa con todo lo que ello supone es siempre muy agradecido por quien lo recibe.
No os olvidéis, lo hecho en casa cotiza a la alza.
Hoy os traigo con conserva de lombarda, nunca la había visto ni probado, pero la vi en una revista y me pareció súper apetecible, así que me puse a ello.
Os lo cuento...
Ingredientes
1 lombarda pequeña o mediana100 gr. de sal de mesa (yo rebajé esta cantidad escandalosamente y le puse 60 gr.)
200 gr. de azúcar (yo puse 150 gr.)
600 ml de vinagre (yo puse 500 ml.)
2 hojas de laurel
10 gr. de tomillo
10 bolitas de pimienta (yo no las conté, las puse a ojo, tampoco hay que exagerar y contar las bolitas)
2 clavos
10 gr. de cardamomo
10 gr. de anís estrellado.
Elaboración.
Se corta la lombarda lo más fina posible (yo con mandolina). Dejar que repose durante 5 horas espolvoreada con la sal. A continuación cubrirla con agua durante otra hora. Ponerla en una olla hirviendo para blanquearla durante 30 segundos, con todas las especias y hierbas en un saquito (yo la puse 5 minutos, porque además de blanquearla, quise "ablandarla" un poco, cuestión nada baladí porque si la vamos comer cruda tampoco es cuestión de meterse algo tan duro como la lombarda al estómago que tardaría diez siglos en digerirlo).Cubrir la lombarda con este sirope y dejarla reposar dos días (mínimo antes de consumirla).
Después del reposo de una noche, la envasé como se explica AQUÍ.
Ya la probé y para mi gusto, está deliciosa. Es curioso porque inicialmente la cantidad de vinagre que lleva me parecía que la amargaría, sin embargo las especias y el azúcar han conseguido contrarrestar el efecto y tiene un sabor dulzón exquisito.
Ya ni hablar del color que me ha dejado absolutamente enamorada de lo precioso que ha resultado.
Me parece un fondo de despensa divino y utilizable para un montón de elaboraciones.
Se me ocurre utilizarla en ensaladas, como acompañamiento a cualquier plato de carne, pescado o pollo. En quiches también debe de quedar fantástico.
Imaginaros ahora cualquier plato con ese toque de color tan divino que le daría la lombarda así cocinada, sencillamente, maravilloso.
Espero que os haya gustado.
Fuente: Revista "Mia" y recursos de la cocinera que suscribe.



























