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domingo, 22 de agosto de 2010

Restaurante en Domme

El colofón de nuestro viaje francés no fueron más ensaladas, sino como viene siendo habitual una buena incursión gastronómica en las entrañas del país visitado.
Era nuestra segunda intentona, la primera resultó fallida y habíamos buscado cuidadosamente el restaurante, así que a este fuimos un poco por carambola y sonó la flauta.
Habíamos llegado un rato antes a Domme, un pueblo pequeño situado en el Perigor Noir al sur de Francia y ese restaurante del que lamentablemente olvidé su nombre nos pareció apetecible sobre todo por su sombreada terraza pero en ningún momento imaginamos que tuviese una cocina tan elaborada y espectacular.
Yo me comí el solomillo con salsa de trufas que estaba, uhmmmmmmmmmmmmm, DI VI NO!!!
También probé el magret relleno de foie por el que se podría cometer un asesinato gastronómico.
El vino rose heladito resulto un estupendo acompañamiento.
Los quesos franceses me parecen pelín fuertes, pero tampoco les hice ascos. Ayyyyyyyyy lo que tiene el que a una le guste comer.
La bomba vino con los postres, a la vista de lo espectacular de los platos degustados decidimos apostar por "Postres de la casa" y fue.... LA BOMBAAAAAAAAAAA. ¿Os imagináis que os pongan 6 postres para cada uno? es que no es que estuvieran deliciosos, nooooooo, lo siguienteeeeeee. Os cuento, uno era sorbete de sandía, otro crema catalana sobre lecho de chocolate, otro arroz con leche y gelatina de naranja, otro helado de no recuerdo qué, pero riquísimo, un trozito de tarta de queso y otro de tarta de almendra. Un broche de oro para un viaje maravilloso. Esa tarde, después de un reparador descanso bajo la sombra cobijadora de unos nogales, emprendimos regreso.

domingo, 16 de mayo de 2010

Restaurante Koldo Miranda, un estrella michelín en Asturias.

En mi otro blog tengo una etiqueta de restaurantes que visito y que iré trasladando para éste de cocina, que es donde procede tenerlos. Poco a poco me iré poniendo al día.
De momento empezaré mi sección de "Restaurantes que visito" con el último al que he ido, concretamente, el sábado día 8 de mayo.
Celebrábamos un cumple, así que queríamos un sitio especial. Nos habían hablado de "Koldo Miranda" tiene un estrella michelín y lo más importante, se come bien, nos dijeron y allí nos fuimos.
"Koldo Miranda" está situado en Avilés (Asturias) en una casona restaurada. Lamentablemente llovía y no disfrutamos de su parte exterior aunque me pareció muy cuidada. El restaurante tiene dos plantas y nosotros teníamos mesa en la segunda, en la parte de la galería o terracita. En cuanto a la decoración, todo correcto, nada a destacar, si acaso mencionar la comodidad de las sillas. El adorno que decoraba nuestra mesa era así, original y con la mazorca de maíz a medio desgranar. Este aperitivo de patatas asadas con diversas salsas fue una invitación de la casa, uhmmmm, muy rico. Se agradece la atención cuando uno está esperando que le sirvan lo que ha pedido que le vayan entreteniendo con algo y si está rico, mejor que mejor. El pan era una auténtica lujuria, los trozos eran de diferentes gustos y calidades, pero todos, todos, todos estaban para comer pan y no hacer caso de nada de lo demás, sobre todo si se trata de personas tan paneras como nosotros.ESte plato se llama "El Pedrero" de nuestra costa, pulpo, berberecho, royal de oricios y ensalada de alga. Os aseguro que el aroma a mar era de una intensidad fuera de lo habitual y el sabor de la salsa, sencillamente, exquisita.
Esta bandeja de atún rojo es para monumento, además de generoso en su ración, el atún estaba en ese punto justo que solo los grandes cocineros saben darle. Su acompañamiento, DEMORIRSEDEBUENO. Para mí, fue la estrella de lo que probé. No pedí las verduritas que se ven, pero las probé y tenían ese punto de crudité que dicen que se les debe de dar a las verduras. Muy buenas de sabor.Tampoco las carrilleras (plato que figura en la carta del restaurante desde su apertura) fueron un plato que pidiese yo, aunque también las probé y tengo que decir que estaban deliciosas, en su punto justo, gelatinosas, tiernas y con una salsa riquísima. Eché de menos una patata asada en la misma salsa, pero claro, ni siquiera había pedido el plato. Este plato si que lo pedí yo, en la carta figura como "Pitu de caleya con arroz bajo un prisma chifa (chino-peruano) Traducido: era como una especie de pechuga de pollo (pollo de casa eso sí) dada vuelta sobre un volcán de arroz) No me entusiasmó, muy rico el arroz, pero seco el pollo, debería de acompañarlo con una salsita que compensara la sequedad de la carne.
Este postre se llama "Chocopasión", chocolate y maracuyá, muy bueno, muy rico, muy suntuoso. Este otro postre se denomina, "La tierra asturiana: Afuega´l Pitu, tierra, manzana y sidra".Ideal para quién le guste el sabor intenso de los quesos asturianos. La guinda fue un café rico y aromático, acompañado de estos dos bocados de chocolate.
Como resumen general tengo que decir que la atención resultó FANTÁSTICA con mayúsculas. Es lo habitual dirá alguna gente, pero NO, no lo es siempre y me gustó que se lo currasen tanto y fuesen tan amables durante todo el tiempo.
Hubo algo que me sorprendió, (verán en lo que me fijo) y fue en lo rallado que estaban las cucharas soperas, pero muy muy ralladas, quedaban feas, poco apropiadas para un restaurante de ese nivel.
El precio me pareció muy razonable, muy acorde con un buen servicio, dan ganas de volver.
Por allí estaba el propio Koldo Miranda, charlando con los que supusimos amigos suyos, un chico joven, alto y guapetón. Lo mismo su mujer, que nos enteramos después hojeando un álbum de fotos que era su mujer, una chica rubia, alta y muy amable.
También tengo que mencionar lo exigua de su carta, eso me gusta, es mejor tener pocos platos y poder servirlos bien y no un montón para después no poder atenderlos en condiciones.
Después de que los últimos michelines asturianos me hubiesen decepcionado (Balneario de Salinas y Casa Gerardo) me encanta poder recomendar sin vueltas a Koldo Miranda, su web, aquí.

domingo, 24 de mayo de 2009

Casa Gerardo. Asturias ¡vaya fiasco!

Fuimos a comer el domingo 17 de mayo a Casa Gerardo, en Prendes, Asturias. No queda de paso, uno va a propósito o no va.
Hacía algunas semanas que buscábamos un lugar en Asturias que nos permitiera encontrar el marco adecuado a una celebración y al tiempo conocer un nuevo restaurante.

Casa Gerardo parecía reunir las condiciones, al menos, su web prometía y algunas guías gastronómicas lo recomendaban. Allí nos fuimos.

Claro que cuando voy a un restaurante de los que considero "especiales" y pienso en hacer una posterior publicación en el blog, no se lo comento a los responsables. Hago mis fotos y después, alejada de cualquier tipo de influencia externa, manifiesto mis opiniones.

Decidimos tomar el menú degustación número dos, que con el vino sumó una cuenta de 150 euros para dos personas.
Yo me pregunto si están de broma o se creen que nacimos en un repollo. En primer lugar y a pesar de que el restaurante está en zona rural, el comedor tenía la única luz que proporciona la electricidad. Sí, las paredes, de piedra, muy bonitas, pero vamos, que donde esté una buena ventana...

El servicio no estuvo a la altura para nada, en dos ocasiones pretendieron retirarnos los platos cuando aún no habíamos terminado. La atención tenía voluntad, pero careció del estilo que esos precios y el pretendido nivel del restaurante requiere.
Voy detallando..
Fue el primer entrante, es lo que se ve, salmón con gotitas de vinagre de módena.Este entrante lo denominan en la carta como "molusco", es una navaja hecha al vapor y punto. La verdad es que hasta queda un poco ridícula en el plato, personalmente me gusta más a la plancha con una gotita de limón, pero bueno...
De lo poco que me pareció rico, las croquetitas tenía un punto de sabor muy rico y el crujiente con queso también estaba muy sabroso.Esta es una crema de verduras, correcta, sin más.
El pescado rico, en su punto, con una vinagreta sabrosa, de lo mejor del menú.

Este plato es para quedarse a cuadros. Sirven unas rodajitas casi invisibles de pulpo y un huevo (que cuecen en papel film y lo meten en agua hirviendo unos segundos) por encima, con el plato ya puesto en la mesa, vierten de una jarrita, ¡agua del pulpo! ¿resultado? hombre, francamente, asqueroso. Soy buena comedora de pulpo, pero el agua de cocer el pulpo, así, a pelo, con el huevo, no resulta rico para nada. Otra cosa, vuelven a poner encima del huevo "brotes de soja" cuando ya las habían utilizado para la crema de verduras. ¿Dónde está la imaginación de los cocineros?
Último plato: fabada. Correcta, sin nada que la destaque. En Asturias se come buena fabada en cualquier esquina y por cuatro duros. Desde luego no fui a Casa Gerardo a comer especialmente fabada. El compango tenía un aspecto de lo más poco apetecible, al paladar resultó rico, pero que nooooooooooo, que en estos lugares TODO ha de ser espectacular que para eso lo cobran.

Ésta es la célebre "mandarina al óleo". Bueno, aún estoy atónita. El sabor? el de un helado de mandarina normal sobre zumo de mandarina normal. La presentación no puede ser más sosa, madre mía pero si yo en casa me esmero más.... alucinada estoy.

El segundo de los postres fue un arroz con leche que ellos venden como la séptima maravilla del mundo y que yo os digo que es un arroz con leche de Thermomix de toda la vida con alguna yema añadida y azúcar quemado por encima, no tiene más ciencia.

Vamos a ver, si no hay entorno y no lo hubo porque el lugar es el que es y el comedor es hermético, tampoco servicio esmerado y tampoco lo hubo, la comida es de la que puedes comer en casa, porque yo en mi casa no sólo como bien, si no que también sé hacerlo, pues para todo eso, no me voy a Casa Gerardo a Asturias y nos soplan 150 euros.

Ya me dirán ustedes si este menú vale 75 euros por cabeza, estamos de coña o qué? Mucho larili y poco larala.
Lo que decía al principio, que no nacimos en un repollo y a mí ya no me los cobran más .Que señores míos, estamos en tiempo de crisis y su uds. cobran esos precios, lo menos que tienen que hacer ofrecer un menú digno y sabroso. Afortunadamente hay mucha oferta y uno puede comparar y en este caso no están a la altura, para nada.

(Por cierto, aunque no tengo costumbre, voy a enviarles un mail con la dirección de este post a los dueños de Casa Gerardo, seguro que les interesa la opinión de personas que como yo, hemos comido en su casa)

lunes, 4 de mayo de 2009

Restaurante "Playa Club" A Coruña

No soy la reina de Chaschispum y no celebro mi cumpleaños durante una semana seguida, pero como sí soy la reina de mi casa, lo celebro todas las veces que surja, así que aunque hace ya un mes que ha sido mi cumpleaños, el viernes fue mi última celebración (por este año, espero). 

El sitio escogido fue el Playa Club de A Coruña. Está situado en plena playa de Riazor, en una especie de burbuja de cristal con unas vistas espectaculares. Tuvo una estrella Michelin hasta el año pasado que por aquellas cosas que una no se explica bien, se la han retirado.

El entorno se deja apreciar en las fotografías con todo su esplendor. La mesa, reservada para la ocasión estaba en un especie de reservado en el que había solo tres mesas con distancia suficiente para no sentir agobios y poder departir sin compartir conversación. Agradabilísimo el espacio, decorado con gusto y sin recargos innecesarios.
Tomamos un menú degustación donde en todo momento la materia prima prevaleció sobre cualquier otro tipo de condimento. Exquisito los aromas y los platos.
La única observación negativa se la llevó el acompañamiento de la zamburiña, las habas no estaban en su punto, o eso nos pareció.

Durante la comida y como propina al precioso paisaje, tuvimos el placer de ver llegar a la ciudad a un crucero. Después y algo más tarde, paseando por la ciudad vimos a los pasajeros caminando entre nosotros.
Lo demás, sencillamente delicioso. Atentísimo el servicio que en todo momento estuvieron pendientes de nosotros, en silencio, sin molestar pero cumplimentando cada necesidad sin que hubiese necesidad de requerirla.
Bebimos un Juve Camps que es un cava que nos encanta y para la carne, una copa de un vino argentino cuyo nombre no recuerdo pero que fue una excelente recomendación por aroma, cuerpo y sabor.
Con los postres una copa de moscatel, en su punto justo de temperatura y dulzor.

Al final el café, servido por atención de la casa con unos dulces como acompañamiento y azúcares de todos los colores.
Y nononono, no fue carisísisimo, normal para un ágape de estas características, nos encantó y lo recomendamos en todos los sentidos, fue parte de un día fantástico.






jueves, 22 de enero de 2009

La corrada del ovispo. OVIEDO (Asturias)


Oviedo es una ciudad que me encanta y que he visitado en numerosas ocasiones.

Siempre he comido maravillosamente, pero hoy tengo un recuerdo especial para “La corrada del obispo”.

Es un restaurante coqueto, con un trato exquisito, una decoración agradable y la comida resulto absolutamente deliciosa.



Volvería mañana o ahora mismo.

Recordad este nombre si visitáis Oviedo, no os va a defraudar. !!!

Ahhh, y el precio acorde con el servicio.