Holaaaaaaaaaaaaaaa!! Cómo estáis?? ¿Habéis pasado bien la Semana Santa? Ya me iré enterando poco a poco de todo lo rico que habéis cocinado. Me apetece no imagináis cuánto volver a la rutina bloguera.
Ya he vuelto y ahora ya os puedo contar por dónde discurrió mi periplo viajero de Semana Santa.
Fue casi, casi un viaje temático de iglesias y castillos de la parte meridional de Castilla y León, sobre todo de la provincia de Segovia, que es por donde más anduvimos. Es increíble la cantidad de castillos impresionantes que hay por esta zona, algunos de ellos verdaderamente espectaculares como el de la Mota o el de Coca.
He visitado un montón de pueblos, como Medina del Campo, Madrigal de las Altas Torres, Arévalo, Coca, Cuéllar, La Granja de San Indelfonso, Segovia (capital), Turégano, Pedraza, Riaza, Ayllón, Sepúlveda, las Hoces del Duratón y Medina de Rioseco. Intenso el viaje ¿no?

Soy una entusiasta del viaje en autocaravana. Hace 6 años que compramos la nuestra. Fue algo sin planificar, paseábamos una tarde de domingo por el paseo marítimo de Gijón y vimos una aparcada con un cartelito de "Se vende" y ésa fue la chispa. Terminamos comprando la nuestra dos meses después en Valladolid. Lo mejor que tenía, y lo que nos convenció, fue que era nueva y el precio entraba dentro de lo posible. Todo lo demás, es tan básica que no creo que haya otra más básica :))). Ahora hay algunas que quitan el hipo, divinas, incluso vienen con horno (claro que tampoco es plan cocinar tanto cuando viajas, (aunque a mí me encantaría) y traen mil artilugios automáticos que la mía no trae, perooooo, mucho me temo que no está la cosa para cambiar, habrá que usarla aún muchisimo más. Daos cuenta que estos vehículos aunque tengan años, tienen pocos kilómetros porque la mayoría del tiempo están guardados.

Os he hecho unas fotos de alguno de los armarios para que veais que aunque es todo muy pequeño, hay un montón de armarios y entran muchísimas cosas. Claro que al principio me costaba mantener un cierto equilibrio entre lo que necesitaba y lo que compraba, pero ahora eso está totalmente regulado, no hay nada como equivocarse mil veces, algún día, aprendes.

Llevamos un portátil en el que descargamos los cientos de fotos que hacemos durante el día y en el que las vemos. También proyectamos (mentalmente) ver pelis en el portátil, pero rara vez llegamos a hacerlo, cuando llega la noche estamos demasiado cansados como para ocupar dos horas con una película. También llevamos mi netbook que es el que utilizamos para conectarnos a internet. Dentro disponemos de todas las comodidades pero en minúsculo, pero estamos muy acostumbrados, así que no nos plantea problemas. También dispone de ducha de agua caliente, así que no solemos ir a camping nada más que cada 4 ó 5 días en el que hacemos una parada técnica en algún camping con el fin de vaciar aguas, cargar otras, etc.
Qué tranquilidad a la hora de domir en los pueblos visitados, no se oyen ni los pájaros. Tuvimos mucha suerte con el tiempo, alguna noche llovió mucho, pero al día siguiente el sol resplandecía.
Nosotros hacemos todas las comidas en la autocaravana. Es obvio que no le dedico el mismo tiempo que puedo dedicarle en casa, pero soy rápida en la cocina y enseguida preparo algo cuando llegamos. También en ocasiones cuando desayunamos, igual preparo algo para adelantar (como pasta, arroz, pelo unas patatas, etc.).
Aunque no me gustan los platos precocinados , en esta ocasión me dejé ayudar por unos rollitos primavera de
MAHESO, que os puedo asegurar que estaban deliciosos (y eso que tengo paladar fino para los rollitos, es difícil que me gusten. También puse uno de los días unas carrilleras de
CASCAJARES que nos dejaron con la boca abierta, por lo tiernas y sabrosas que estaban. La verdad es que estoy dispuesta a rectificar y a utilizar platos precocinados si salen tan buenos como éstos porque en la autocaravana es una ventaja impresionante tener la comida medio hecha.
No se puede comer fuera todos los días por varias razones. En primer lugar, por salud, al final el estómago es el que te pasa la factura más alta. Yo sé el aceite que uso y los ingredientes que le pongo a mi comida, lo que me dan por ahí, no me mata, pero puede darme la tarde y tampoco es plan. Otra de las razones es la económica, obvio, no podríamos viajar tanto como lo hacemos si tuviésemos que pagar tantas comidas y ni que decir de hoteles....
Aún así, maaadre, lo que ha subido el combustible... impresionante.
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| Restaurante "Siboney" en Arévalo |
De todas formas uno no puede pasar por Arévalo sin comer el famosísisisisimo cochinillo asado en horno de leña y nosotros lo comimos en el restaurante "Siboney" que tiene unos cuantos cochinos en la vereda, aunque no son de los que se comen fueron los que llamaron nuestra atención.
El cochinillo estaba tan, tan, tan, tan rico que creo que fue el más rico que he comido nunca. Maaadre mía, que piel tan crujiente, una delicia.
No me gustó que lo sirvan sin ningún tipo de guarnición, no me parece normal que no lo acompañen con unas patatas o una ensalada. Al final, la pedimos y la pagamos aparte, claro. Los postres.... bueno.....muy normalitos.
El dueño del restaurante, todo un personaje, él y el cochinillo que cocina, el mejor reclamo de la casa, sin duda.
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| El lechazo de Sepúlveda |
Otro de los lugares de cita obligatoria gastronómica es Sepúlveda. Allí comimos el lechazo. No, no me gustó mucho, me pareció que estaba un poco seco.... El postre estaba mejor, rico, sin destacar como sabores impresionantes, ya veis lo que había, pero bueno, me gustó.
El viaje ha sido intenso, con muchísimas ofertas interesantes. He visto pueblos tan distintos en su rutina diaria a lo que yo conozco que por momentos me parecía estar en algún lugar remoto. Sin embargo, era aquí mismo, en España. Me hizo mucha gracia cuando fui a comprar pan a una panadería (no recuerdo en qué pueblo fue) y la panadera me dijo que tenía barras "caseras" ¿caseras? ¿las hace Ud.? nooooooooo, me contestó, las llamamos así. :))))
El pueblo del que me he quedado enamorada ha sido "Pedraza", es impresionante de bonito, qué locura, me rechifló. Por cierto, allí hay un castillo que compró en su día Ignacio Zuloaga (el pintor) y que hoy en día se gestiona como la Fundación Museo Zuloaga.
¿Queréis saber cual fue el pueblo que menos me gustó? uffffffff, espero que nadie que me lea sea de allí, pues el que menos, pero con diferencia ehhh, fue ¡Cuéllar! Tiene un castillo digno de ver y que me encantó visitar, pero el resto, me horrorizó. Yo si viviese allí, no votaría jamás al alcalde que les gobierna. La sensación de abandono y suciedad que recorre las calles es un tema a solucionar desde el municipio.
La pastelería que más me gustó fue la de Arévalo y por supuesto, la de Segovia. Me comí un pastelito "ponche segoviano" uhmmmmmmmmmm, exquisito y caro (3 eurazos el pastelito y eso que era chiquito), pero compensó, me gustó mucho.
Y hasta aquí la crónica resumida (lo siento, no he podido resumir más :))))) y a cocinar, que (de momento) se han terminado las vacaciones.
Voy rauda y veloz a visitar vuestras cocinas.
¡Estoy encantada de volver a veros!