Es un pan que no tiene esa miga ligera y llena de agujeritos de los panes blancos, todo lo contrario. Su miga es densa, de color oscuro, se mantiene tierna varios días y es un verdadero manjar de cualquier manera que se coma. Dos rebanaditas con jamón y queso, hacen un sandwich que no necesita nada más, está fantástico, si es al desayuno, o bien sólo con un hilito de aceite de oliva virgen extra o si nos sentimos especialmente golosos y le ponemos mantequilla y una rica mermelada, impresionante. Es que es abrumador, os lo digo de verdad.
Y después está su composición, por supuesto que lleva un montón de cereales, masa madre, miel, todo ello permite esta maravilla que os cuento que no es para hacer todos los días, pero que el día que se decide hacerlo, hay fiesta en casa.
Como algunos de los cereales que he utilizado son desconocidos para la mayoría, os cuento también en este post algo más sobre ellos.
Así hice yo esta maravilla de pan..
Ingredientes
- 150 gr. de harina de fuerza- 100 gr. de harina integral
- 100 gr. de harina centeno
- 60 gr. de trigo sarraceno (20 gr. + para el acabado)
- 50 gr. de boulgour
- 100 gr. de salvado de avena fino.
- 100 gr. de masa madre de mezcla (*)100 % hidratación AQUÍ
- 70 gr. de miel.
- 10 gr. de sal.
- 200 ml de agua templada a 20º aprox.
- 15 gr. de levadura fresca de panadería (se vende en grandes superficies o en panaderías)
- 50 ml. de aceite de girasol.
Salvado de Avena: La avena es un cereal similar al trigo, arroz o cebada. Es un cereal cuya ingesta ayuda al sistema digestivo a funcionar mejor y favorece la sensación de saciedad. Tradicionalmente se ha comido en papillas pero es un cereal muy versátil y otra de las maneras de comerla es en un rico pan como este.
Boulgour: También conocido como burghul en los países de Oriente medio y África del Norte, como bulgur en Turquía y burgol en algunos países de América latina. Para la elaboración tradicional del bulgur, se cuecen los granos de trigo en un caldero profundo con agua. Es una cocción larga para que el trigo se cueza lentamente. Una vez hecho se escurre y se deja secar al sol en las azoteas de las casas durante varios días.
Tiene muchas similitudes nutricionales con el arroz, el cuscús y la pasta. Rico en hierro, fósforo, magnesio y vitaminas. Lo más importante reside en su riqueza en glúcidos lentos.
Trigo sarraceno o Alforgón, aunque se considera un cereal, realmente no pertenece a la familia de las gramíneas sino a las poligonáceas. Es originario del Asia Central. Se puede consumir en forma de grano (como se ve en la fotografía) y en forma de harina. Su contenido en vitaminas del grupo B junto con su aporte de hierro lo convierten en un buen aliado contra la anemia. También es rico en ácido oleico, linoleico, etc. Se puede cocer como el arroz (con agua y sal) y comerlo como guarnición y también si es en harina molida en la elaboración de pasta. Yo lo he incorporado a este pan y le da un toque crujiente muy rico.
Elaboración
- Mezcla en un cuenco grande las harinas y la sal.- En otro cuenco mezcla la masa madre, miel, agua, levadura y el aceite. Bate todo hasta que esté perfectamente mezclado. Vierte esta pasta sobre las harinas y mezcla hasta conseguir una masa ligera y pagajosa. Cuando consigas limpiar tus manos de todo el pegote de masa que tengas adherido y te laves, tápalo y déjalo reposar durante 10 minutos.
- Unta con un poco de aceite una pequeña parte de la encimera de trabajo y amasa durante 10 segundos, terminando con la masa en forma de bola.
- Lava y seca el cuenco, úntalo con un poco de aceite y deja allí la masa tapada otros 10 minutos.
- Amasa de nuevo, terminando con la masa en forma de bola.
- Por último, deja la masa en el cuenco tapada durante una hora en un sitio cálido (entre 21 y 25º), un sitio estupendo para aproximarse a estas condiciones es el interior del microondas.
- Espolvorea un poco de harina y forma una hogaza. Coloca la pieza en un cesto de fermentación enharinado (los míos los compré en las tiendas chinas). Deja que fermente hasta que haya casi doblado su volumen.
- Precalienta el horno a 210º. Vuelca el pan en una bandeja espolvoreada de sémola, vaporiza o pincela la pieza con agua y esparece por encima los granos del trigo sarraceno.
- Hornea en el centro del horno durante 30 minutos, baja la temperatura a 190º y hornea durante otros 15-20 minutos hasta el pan alcance un buen dorado y suene a hueco al golpear con los nudillos en la base.
- Déjalo enfriar sobre una rejilla.
(*)100 % hidratación : Es la masa madre que se alimenta con igual cantidad de agua que de harina.
Receta inspirada en el libro "Hecho a mano" de Dan Lepard.
Receta enviada a Yeastspotting









