jueves, 11 de abril de 2013

Cómo hacer Albóndigas en cocotte


Olla Le Creuset
Aunque ya deberíamos empezar con fuerza con las ensaladas, aquí nos encontramos, cocinando platos de mojar una rica y reconfortante salsita, pero bueno, ya vendrán tiempos mejores... (aunque me asusta lo que decía esta mañana la radio de nuevas medidas restrictivas en la economía española).

Las albóndigas son uno de los platos más sabrosos de la gastronomía, un clásico que si a los mayores nos encantan, a los peques les rechiflan.
No tienen dificultad en su elaboración, pero si es cierto que hay que seguir ciertos pasos y sobre todo, que la carne sea buena, que el carnicero la pique en nuestra presencia y que la salsa sea consistente, de las que tienen su procesos y su chup chup, no hay nada que me haga torcer más el gesto que ver una salsa acuosa e insípida.
Como sabéis, desde hace unas semanas, Le Creuset es marca colaboradora de este blog, sus productos están fuera de cuestión, lo más complicado de esta marca son los precios, aunque la calidad de sus ollas son de las que duran toda la vida y la comida cocinada en ellas tiene el sabor de antaño por el calor que el hierro proporciona a los alimentos.
Sin embargo esta preciosa olla no me la ha proporcionado Le Creuset, es un regalo de una amiga bloguera que estoy segura que todos conocéis, Kako, de "En Guete", estaréis pensando que menudo regalazo ¿no? pues sí, no tengáis la menor duda, es un tremendo regalazo y por eso, esta olla, se llama, "olla-KaKo", gracias!!, amiga.
Así hago yo las albóndigas...
Ingredientes (para 4 personas)
- 250 gr. de carne picada de cerdo y 250 gr. de carne de ternera picada (yo siempre le digo que la pase dos veces por la máquina, me gusta que quede bien picadita)
- 1 zanahoria grande
- 2 huevos medianos o 1 grande
- 1 vaso de tomate natural triturado.
- 1 vaso de agua.
- 1/2 vaso de vino blanco
- 2 sobres de azafrán.
- 2 chalotas (o dos dientes de ajo)
- 1/4 de pimiento rojo
- 1/4 de pimiento verde
- 2 dientes de ajo (sin simiente)
- 100 gr. aprox. de miga de pan (yo utilicé dos rebanadas de pan de molde sin corteza)
- 1 vaso de guisantes congelados
- Romero, albahaca y perejil frescos.
- 1 cebolla mediana.
- Sal y pimienta
- Aceite de oliva virgen extra.
- Harina para rebozar las albóndigas.

Guarnición
Patatas cocidas

Elaboración
- Pon la miga de pan en un cuenco, vierte la leche y deja que se empape.
- Mezcla en un cuenco las carnes picadas, con una chalota picada menudo y un poco de perejil picado y la miga de pan bien escurrida de la leche y los huevos. Sazona y amasa hasta obtener una mezcla homogénea.
- Forma las albóndigas, pásalas por harina y dóralas en una sartén con APENAS aceite. En mi cruzada de evitar las fritangas innecesarias, he dorado las albóndigas sirviéndome casi en exclusiva de la sartén caliente y de una cucharada de aceite, las fui  girando todo el tiempo a fin de sellarlas un poco, tampoco hace falta que queden como cuando se fríen en la sartén en un cuarto litro de aceite, reconozco que quedan más selladas, pero vamos a sacrificar ese punto para lograr un plato más sano. Resérvalas en una fuente.

Salsa
- Pica la cebolla y la otra chalota, la zanahoria cortada en rodaja,  los pimientos y ponlos a pochar en la olla-Kako con un chorrito de aceite.
- Añade  el vaso de tomate triturado natural, el agua, el  vino blanco y las hierbas aromáticas. Salpimenta.
- Deja cocer a fuego lento durante 30 minutos.
- Agrega las albóndigas y deja cocer 20 minutos más. A mitad de cocción, agrega los guisantes y los sobres de azafrán  y remueve la olla para que se integren en la salsa.
- Cuece las patatas en olla aparte en abundante agua con sal durante 20 minutos desde que empiecen a hervir o hasta que pinchándolas con una brocheta las encuentres tiernas.

Opcionalmente puedes triturar la salsa, sobre todo si tienes niños que empiezan a apartar la zanahoria o los guisantes, pero a mí me gusta más servirla así porque entre otras cosas la salsa resultante es espesita e ideal para morirse mojando pan.


Espero que os hayan gustado y os deseo un buen día!

martes, 9 de abril de 2013

Cómo hacer Croissants franceses rellenos de almendra


En Francia es muy habitual encontrar en casi todas las pastelerías, croissants rellenos de almendra, así que cuando voy, nunca vuelvo si comer más de uno, pero este verano pasado, el momento del croissant-relleno fue mágico. Había tenido un día entero de Louvre, eran las siete de la tarde, estaba muerta, no sólo cansada, también tenía un lumbágo que sólo se había visto mitigado por las maravillas expuestas en el célebre museo, pero al salir, fue como un desplome, de repente me dolía más que nunca, me pesaba la máquina de fotos,me costaba hasta caminar y el sandwich que había comido al mediodía ya lo tenía en los pies, así que de repente  me encontré con una maravillosa pastelería-cafetería con un cartel enorme que me decía ¡entra!!. Entonces se produjo el milagro, pedí un café con leche grande y un delicioso, crujiente y grande croissant relleno de almendra que me pareció el más exquisito del mundo. Después, me sentí mejor, tanto como para dar un paseo por el barrio Latino antes de ir a recuperarme del duro día. Entonces pensé que cuando llegara a España, ¡haría croissants rellenos de almendra! y aquí están...
Ingredientes

Para la masa
- 250 ml. de leche entera templada
- 30 gr. de levadura fresca
- 50 gr. de azúcar común.
- 400 gr. de harina de fuerza.
- Sal
- 200 gr. de mantequilla fría
- 1 huevo ligeramente batido para pintar

Para el relleno
- 150 gr. de almendra molida
- 75 gr. de azúcar glas
- 3 cucharadas de leche
- 1 yema de huevo.

Para decorar
- Almendra laminada.
Molde: Puedes desacargarte el molde de 15 x 25 cm. en PDF, pinchando AQUÍ. Tienes que imprimirlo en papel folio tamaño DIN-A4. A continuación lo pones encima de una cartulina, cartón rígido o  plástico resistente y procedes a cortar el molde con una tijera o un cutter. Si consigues un material que te permita cortarlo sin dificultad y que al tiempo se pueda pasarle un paño húmedo para limpiarlo de la harina, te servirá para otras elaboraciones.

Elaboración.
RELLENO
0- Mezclamos todos los ingredientes del relleno bien de forma manual o ayudándonos de un robot de cocina, ha de quedar bien mezclado en una masa compacta que cubriremos de papel film y refrigeraremos mientras hacemos la masa (es decir.... durante siglos :))))

MASA
- Mezcla bien la leche templada, el azúcar y la levadura fresca en el vaso del robot de cocina y déjalo reposar unos cinco o seis minutos, o hasta que esté bien espumoso.
- Incorpora la mezcla al recipiente de la panificadora, thermomix, o KA y añádele la harina y la sal, mezclando a continuación  lentamente durante 6 minutos.
- Pasa la masa a una superficie de trabajo enharinada y amasa manualmente durante dos o tres minutos, añadiendo harina si fuese necesario.
1- Envuelve en papel film y refrigera en nevera durante una hora.
2- Recupera la masa (que habrá levedado como puedes ver en la foto)
3- Amasas ligeramente para desgasificarla formando una bola y la estiras en rectángulo con el palo de amasar en una medida aproximada de 35 x 25 cm.
4- Estiras previamente la mantequilla fría entre dos láminas de papel film con el palo de amasar y la colocas en la mitad superior o inferior del rectángulo de la masa estirada, teniendo en cuenta que debemos de dejar espacio en los bordes para que cuando cerremos el rectángulo la mantequilla no se escape.
5- Cerramos con la otra mitad del rectángulo albergando amorosamente la mantequilla, para ello presionamos ligeramente los bordes. (La masa en contacto con la mantequilla es aconsejable que tenga la menor cantidad de harina en polvo, si fuese necesario le pasamos un cepillo suave para limpiar la zona del amasado)
6- Estiramos la masa con energía y cariño, para ello espolvoreamos harina en la mesa y en la superficie de la masa, la damos vuelta y estiramos por arriba y por abajo hasta alcanzar más o menos un rectángulo de 36 x 25 cm). Doblamos la mitad inferior de la masa  hacia el centro de la misma y el resto sobre la misma, como si fuese un sobre. En la foto se ve claramente este punto.
7- Envolvemos la masa en papel film y refrigeramos durante 30 minutos.
8- Recuperamos la masa y volvemos a estirar hasta formar un rectángulo similar en medidas al anterior, doblamos los extremos superior e inferior hasta la mitad y volvemos a doblar. Refrigeramos durante 30 minutos.
9- Repetimos la operación anterior una vez más. y dejamos un mínimo de 30 minutos (yo la dejé toda la noche)
10- Estiramos por última vez la masa con un grosor de aproximadamente de 1/2 cm. y comenzamos a cortar  los triangulos de los cruasanes. Utilizamos para ello un molde cartón o similar que podemos hacer en casa, el mío tiene una medida de 14 x 14 cm, no salen muy grandes porque así los quise. Si quieres hacerlos más grandes puedes hacerlos de 25 x 15 cm.
11- Coloca el relleno ligeramente extendido sobre el triángulo formado, así quedará más rico a la hora de degustarlo.
12- Doblamos así...
13- Pintamos con huevo batido y espolvoreamos con almendra laminada.

- Coloca los cruasanes en una bandeja de horno y déjalos en un lugar resguardado de corrientes de aire (yo los puse en el horno con éste apagado obviamente) durante 1 hora aproximadamente  o el tiempo necesario para que doblen su tamaño. Dependiendo del tiempo que haga (más o menos frío) el tiempo puede variar notablemente, debes controlar hasta que fermenten.
- Precalentamos el horno a 200º y  horneamos entre 20 y 30 minutos o hasta que estén doraditos. Vigila que la temperatura no está muy alta y si fuese necesario bájala durante la cocción.
- Una vez horneados pásalos para una rejilla hasta que enfríen totalmente.
- Opcionalmente puedes espolvorearlos con azúcar glas.

Son un capricho, no os voy a decir que se hacen en un ratito, es más, cuando los terminé, ya les hice las fotos corriendo y sin pararme mucho, estaba haaaarta de tantos pliegues, pero ¡mereció la pena!

domingo, 7 de abril de 2013

Cómo hacer Pan de 5 cereales. RECETA

Este "Pan de 5 cereales"  es de esos panes que veis en las boutiques-panaderías y que tienen unos precios que a una le hacen dudar si está viendo percebes o pan, que os voy a contar, es tal cual.

Es un pan que no tiene esa miga ligera y llena de agujeritos de los panes blancos, todo lo contrario. Su miga es densa, de color oscuro, se mantiene tierna varios días y es un verdadero manjar de cualquier manera que se coma. Dos rebanaditas con jamón y queso, hacen un sandwich que no necesita nada más, está fantástico, si es al desayuno, o bien sólo con un hilito de aceite de oliva virgen extra o si nos sentimos especialmente golosos y le ponemos mantequilla y una rica mermelada, impresionante. Es que es abrumador, os lo digo de verdad.
Y después está su composición, por supuesto que lleva un montón de cereales, masa madre, miel, todo ello permite esta maravilla que os cuento que no es para hacer todos los días, pero que el día que se decide hacerlo, hay fiesta en casa.
Como algunos de los cereales que he utilizado son desconocidos para la mayoría, os cuento también en este post algo más sobre ellos.

Así hice yo esta maravilla de pan..
Ingredientes
- 150 gr. de harina de fuerza
- 100 gr. de harina integral
- 100 gr. de harina centeno
- 60 gr. de trigo sarraceno (20 gr. + para el acabado)
- 50 gr. de boulgour
- 100 gr. de salvado de avena fino.
- 100 gr. de masa madre de mezcla (*)100 % hidratación  AQUÍ
- 70 gr. de miel.
-  10 gr. de sal.
- 200 ml de agua templada a 20º aprox.
- 15 gr. de levadura fresca de panadería (se vende en grandes superficies o en panaderías)
- 50 ml. de aceite de girasol.
Salvado de Avena: La avena es un cereal similar al trigo, arroz o cebada. Es un cereal cuya ingesta ayuda al sistema digestivo a funcionar mejor y favorece la sensación de saciedad.  Tradicionalmente se ha comido en papillas pero es un cereal muy versátil y otra de las maneras de comerla es en un rico pan como este.

Boulgour: También conocido como burghul en los países de Oriente medio y África del Norte, como bulgur en Turquía y burgol en algunos países de América latina. Para la elaboración tradicional del bulgur, se cuecen los granos de trigo en un caldero profundo con agua. Es una cocción larga para que el trigo se cueza lentamente. Una vez hecho se escurre y se deja secar al sol en las azoteas de las casas  durante varios días.
Tiene muchas similitudes nutricionales con el arroz, el cuscús y la pasta. Rico en hierro, fósforo, magnesio y vitaminas. Lo más importante reside en su riqueza en glúcidos lentos.

Trigo sarraceno o Alforgón, aunque se considera un cereal, realmente no pertenece a la familia de las gramíneas sino a las poligonáceas. Es originario del Asia Central. Se puede consumir en forma de grano (como se ve en la fotografía) y en forma de harina. Su contenido en vitaminas del grupo B junto con su aporte de hierro lo convierten en un buen aliado contra la anemia. También es rico en ácido oleico, linoleico, etc. Se puede cocer como el arroz (con agua y sal) y comerlo como guarnición y también si es en harina molida en la elaboración de pasta. Yo lo he incorporado a este pan y le da un toque crujiente muy rico.

Elaboración
- Mezcla en un cuenco grande las harinas y la sal.
- En otro cuenco mezcla la masa madre, miel, agua, levadura y el aceite. Bate todo hasta que esté perfectamente mezclado. Vierte esta pasta sobre las harinas y mezcla hasta conseguir una masa ligera y pagajosa. Cuando consigas limpiar tus manos de todo el pegote de masa que tengas adherido y te laves, tápalo y déjalo reposar durante 10 minutos.
- Unta con un poco de aceite una pequeña parte de la encimera de trabajo y amasa durante 10 segundos, terminando con la masa en forma de bola.
- Lava y seca el cuenco, úntalo con un poco de aceite y deja allí la masa tapada otros 10 minutos.
- Amasa de nuevo, terminando con la masa en forma de bola.
- Por último, deja la masa en el cuenco tapada durante una hora en un sitio cálido (entre 21 y 25º), un sitio estupendo para aproximarse a estas condiciones es el interior del microondas.
- Espolvorea un poco de harina y forma una hogaza. Coloca la pieza en un cesto de fermentación enharinado (los míos los compré en las tiendas chinas). Deja que fermente hasta que haya casi doblado su volumen.
- Precalienta el horno a 210º. Vuelca el pan en una bandeja espolvoreada de sémola, vaporiza o pincela la pieza con agua y esparece por encima los granos del trigo sarraceno.
- Hornea en el centro del horno durante 30 minutos, baja la temperatura a 190º y hornea durante otros 15-20 minutos hasta el pan alcance un buen dorado y suene a hueco al golpear con los nudillos en la base.
- Déjalo enfriar sobre una rejilla.
Una miga húmeda, densa y de un sabor realmente delicioso.
(*)100 % hidratación : Es la masa madre que se alimenta con igual cantidad de agua que de harina.
Receta inspirada en el libro "Hecho a mano" de Dan Lepard.

Receta enviada a Yeastspotting