jueves, 10 de octubre de 2013

Cómo hacer Navajas a la plancha da Costa da Morte. Cocina gallega

Visitar las pescaderías de los mercados coruñeses es todo un disfrute, una no se acostumbra nunca, al menos yo, siempre me asombra la variedad, el aroma a pescado fresco o vivo como es el caso de estas navajas de a Costa da Morte, una maravilla a la que no pude resistirme.. No es lo más barato que hay, pero  para ser marisco y tan fresco y rico, tiene un precio con el que se puede comprar un capricho. Me costaron a 13 euros el kilo.
Las navajas gallegas tienen una concha ligeramente curva que las diferencia del longueirón especie muy popular de las rías gallegas y que la tiene totalmente recta y más sólida, siendo además más grandes que las navajas. A mí me gustan por igual y no podría decidirme por uno, quizás esté más acostumbrada a comer longueirón por tener mayor producción en Galicia.
Hace años tenía una casa en la ría de Baldayo y los he recogido de un modo artesanal que me parecía súper entretenido. Había que esperar a que la marea estuviese baja y que no hubiese apenas agua, entonces buscaba dos agujeritos que estuviesen casi juntos, le ponía un poquito de sal y a partir de ese momento, empezaba el juego, había que estar muy atento porque en un segundo el longueirón asomaba su cabeza y había que sujetarlo rapidamente o se volvía  a enterrar en la arena, os aseguro que era muy divertido. 

En Galicia elaboramos este molusco de un modo muy sencillo dando el protagonismo al producto y no ocultando su sabor con salsas especiadas.
Si los compras en la pescadería y están vivas puedes guardarlas en la nevera hasta el momento de consumirlas, no temas que mueran, simplemente se adormecerán hasta que vuelvan a entrar en contacto con el agua salada.

Así las hago yo....

En primer lugar hay que poner un cuenco lleno de agua fría  y sal gruesa (una cucharada sopera por cada litro) y dejarlas una hora para que vayan soltando arena. Posteriormente se retiran con la mano (verás en el fondo del cuenco la arena soltada) para una fuente limpia, se vuelve a llenar el cuenco o palangana otra vez con agua y sal y se sumergen otra vez. Yo repito la operación tres veces, las dos últimas veces es suficiente con que estén menos tiempo, unos 20 minutos de cada vez llega, quedarán totalmente limpias.

Ingredientes (Para 4 personas)
- 1 kg de navajas
- 3 dientes de ajos laminados
- Zumo de medio limón.
- Perejil fresco
- Sal en escamas (o gruesa)
- Aceite de oliva virgen extra

Elaboración
- Pon una plancha al fuego vivo con un chorrito de aceite de oliva y dora ligeramente los dientes de ajo laminados, pon las navajas (por tandas, deben quedar en contacto con la plancha) vierte por encima el zumo de limón y en 2 minutos (un minuto de cada lado) se habrán abierto dejando su carne al descubierto. Vuélcalas en una fuente con todo el jugo soltado durante su cocción y espolvorea perejil fresco picado y sal en escamas.
Nota: Si tienes una tapa grande que cubra la plancha, pones las navajas, las tapas, las dejas 2 minutos y con el vapor generado será suficiente para que queden perfectas y te ahorrarás el tener que darlas vuelta.
Como remate, es "casi" de obligado cumplimiento acompañar este plato con un Albariño bien fresquito y si tienes la suerte de contar con un buen pan gallego, el manjar estará servido y la fiesta asegurada.

A disfrutar!

martes, 8 de octubre de 2013

Cómo hacer Cannelés de Bordeaux

El "cannelé" es un pequeño pastelito de origen francés, concretamente de la ciudad de Burdeos. Fue allí precisamente donde los probé hace 3 años. Me sorprendieron mucho sus texturas, su exterior resulta un pelín crujiente por efecto de la caramelización que se produce durante el horneado, su  interior queda húmedo y denso y son muy aromáticos, la conjunción vainilla-ron es un gran acierto. Todo un capricho para los golosos.
Así los hice....
Ingredientes (8 canelés y 1 molde individual de flan o similar)
- 450 ml. de leche
- 1 vaina de vainilla
- Un chorrito de ron oscuro
- 200 gr. de azúcar moreno
- 150 gr. de harina
- 1 huevo + 2 yemas
- 30 gr. de mantequilla
(aceite de girasol para pintar los moldes)

Elaboración
- Poner en una olla, la leche, la mantequilla, el azúcar, las semillas y la vaina de vainilla, la sal y llevar a ebullición y apaga el fuego.
- Poner en un cuenco la harina y agrega la mitad de la leche, mezcla bien con unas varillas y cuando ya se haya formado una masa homogénea, incorpora el resto de la harina y repite la operación, batiendo bien para que no quede ningún grupo. Déjala enfriar.
Precalienta el horno a 200º
- En un cuenco aparte mezcla las yemas, los huevos y el ron. Incorpora poco a poco la masa del otro cuenco y mezcla.
- Pinta el interior de los moldes de silicona (yo he utilizado uno de la marca PYREX) con aceite vegetal y rellena.
- Hornea los primeros diez minutos a 200º , baja la temperatura a 180º y hornea 30 minutos más.
- Una vez horneados, déjalos reposar unos diez minutos y desmolda.

Nota: Vigila si estas temperaturas se ajustan al funcionamiento de tu horno. Si a mitad de cocción los ves demasiado doraditos, cúbrelos con papel de aluminio. Pincha con una brocheta y comprueba que ésta salga limpia para asegurarte que están horneados.
Un delicado bocado con el que acompañar un té a media tarde, un caprichito con el que mimarte y mimar a los tuyos.
Yo los hice para una merienda, fue algo que resultó un poco improvisado, pero que la verdad es que se hacen rapidísimo.

Espero que los hayas disfrutado!

viernes, 4 de octubre de 2013

Cómo hacer Mousse de yogur y uvas rosadas

Cuando ví estas uvas en la frutería me parecieron tan bonitas que las compré por hermosas, así que en cuanto tuve media hora libre, me lancé a fotografiarlas e hice el bodegón que publiqué hace un par de días. Hecho el bodegón, pensé que debía de seguir dándoles algún tipo de protagonismo porque no podía comerlas así, sin más.
Se me ocurrió entonces que podía hacer algo parecido a lo que había visto en una revista de cocina, adaptándola a lo que yo tenía en casa...

Así lo hice..
Ingredientes (4 copas o vasitos)
- Un racimo generoso de uvas rosadas (el que habéis visto en el post anterior y que pesaba casi un kilo, aunque sobraron.)
- 3 yogures griegos sin azúcar
- 130 ml de leche entera
- 80 gr.  de azúcar (60 + 20)
- 7 hojas de gelatina
-  1/2 vaso de vino tinto (opcional) (*)

Elaboración
Primera capa de yogur
- Hidrata 4 hojas de gelatina sumergiéndolas 2 o 3 minutos en un cuenco con agua fría.
- Calienta la leche con 60 gr. de azúcar y antes de que llegue al punto de ebullición, apaga el fuego y disuelve las hojas de gelatina bien escurridas. Deja templar un poco la mezcla e incorpora los yogures uno a uno revolviendo bien con unas varillas o similar. Prueba y si te parece poco dulce, añade una cucharada más de azúcar.
- Rellena cuatro copas o vasos dejando espacio para la última capa. Refrigera un mínimo de 2 horas o hasta que cuaje.
Segunda capa de uvas
- Desgrana unas cuantas uvas (con ellas cubriremos el mousse de yogur), lávalas, córtalas por la mitad, retira las semillas y reserva.
- Pon  300 gr. de uvas (previamente lavadas) en el vaso de tu robot de cocina,  tritúralas y pásalas por un colador de malla fina. El resultado será aproximadamente 230 ml. de zumo. Reserva.
- Hidratar 3 hojas de gelatina sumergiéndolas 2 o 3 minutos en un cuenco con agua fría.
- Calienta el vino con el azúcar, revolviendo con unas varillas para ayudar a la rápida disolución del azúcar. Apaga el fuego antes de que llegue a hervir e incorpora las hojas de gelatina hidratadas y bien escurridas, revuelve hasta que se disuelvan y añade el zumo de uva.
- Coloca las uvas cortadas por la mitad sobre las copas del mousse de yogur (ya cuajado) y con cuidado, ayudándote de una cuchara sopera vierte la mezcla zumo de uva-vino sobre ellas. Refrigera un mínimo de cuatro horas.


Nota: (*) El vino tinto es totalmente opcional pero os lo aconsejo por el color tan bonito que le da, además es apenas nada y con el azúcar resulta riquísimo. Si no te atreves con el vino, hazlo solo con el zumo de uva, eso sí, el color no será tan atractivo.

Te animo a hacerlo, es un postre muy facilito, fresco, delicioso y resultón.

A disfrutar!